Shulján Aruj, Yoreh De’ah – Simán 2
Tema: Con qué instrumentos se puede realizar la Shejitá (matanza ritual).
Transcripción literal traducida de los incisos (Se’ifim) que componen el Simán 2 del texto base de Rabí Yosef Caro, junto con la glosa del Rema (Rabí Moshé Isserles), seguida del análisis de sus fuentes halájicas.
Transcripción del Texto
Se’if 1
Se puede faenar con cualquier objeto [cortante], ya sea que esté desprendido o adherido, como por ejemplo una piedra de pedernal, vidrio, o la astilla de una caña, siempre y cuando tengan filo para faenar y no tengan muescas (pegimot).
Glosa del Rema: Y la costumbre [Ashkenazí] es no faenar con ninguna de estas cosas, sino únicamente con un cuchillo de metal (hierro o acero); y no se debe cambiar esta costumbre a menos que sea en una situación de gran necesidad o apremio (sha’at hadejak).
Se’if 2
Excepto con una hoz de segar, el diente y la uña, porque estos estrangulan [desgarran en lugar de cortar limpiamente].
Se’if 3
¿A qué se refiere esto [la invalidez del diente y la uña]? A cuando están adheridos a la criatura viviente. Pero si el diente o la uña fueron arrancados [desprendidos], y uno los afiló y faenó con ellos, la shejitá es válida, siempre y cuando no tengan muescas.
Se’if 4
Cualquier cosa que por su naturaleza crece adherida a la tierra, incluso si uno afiló una roca que forma parte de la montaña y faenó sobre ella, la shejitá es inválida (pesulá). Pero si era un objeto desprendido que posteriormente uno fijó a la tierra [por ejemplo, clavó un cuchillo en una pared] y faenó sobre él, a posteriori (bediavad) la shejitá es válida. Sin embargo, a priori (lejatejila), no se debe faenar con nada que esté fijado, por un decreto rabínico, para evitar que uno llegue a faenar con algo que estuvo adherido desde su origen.
Fuentes y Referencias Halájicas
Las leyes codificadas en este Simán no son invenciones medievales, sino el resultado directo de la cadena de transmisión de la Torá Oral. A continuación, el rastreo de estas leyes en los textos fundamentales:
1. La Guemará (Talmud Bavli)
- Tratado de Julín, Capítulo 1 (15b – 16a):La base de este Simán es la Mishná en Julín 15b que declara: «Con todo se faena, y en todo momento se faena… excepto con la hoz de segar, la sierra, el diente y la uña, porque estrangulan».Posteriormente, la Guemará discute intensamente los estados de fijación: qué ocurre con algo adherido originalmente (mejubar me’ikaro) frente a algo que fue arrancado y vuelto a adherir (tlush u’lvasof jibro). La Guemará concluye que el diente y la uña son inválidos porque están inherentemente unidos al cuerpo, pero si se arrancan, pasan a ser herramientas válidas.
2. El Comentario de Rashi
- Rashi sobre Julín 15b (s.v. Mipnei shejonkin):Rashi explica detalladamente por qué ciertos instrumentos invalidan el proceso. Aclara que el término «estrangulan» significa que las pequeñas irregularidades o la falta de un filo liso en instrumentos como la hoz causan que la tráquea y el esófago sean desgarrados (dorés o iker) en lugar de ser seccionados limpiamente (jatitjá). Un desgarro causa dolor al animal e invalida inmediatamente la carne, volviéndola treifá.
3. El Mishné Torá (Rambam / Maimónides)
- Sefer Kedushá, Hiljot Shejitá 1:13-16:El Rambam organiza la discusión talmúdica en un marco legal estricto. En estas halajot, Maimónides dictamina que el instrumento debe cortar sin rasgar, enumerando específicamente el pedernal, el cristal y la caña como opciones válidas (siempre que estén desprendidos). Asimismo, codifica el dictamen de que si el instrumento formaba parte de la tierra (como una piedra en una montaña) y nunca fue desprendido, su uso invalida el sacrificio ritual.
4. El Arba Turim (El Tur)
- Tur, Yoreh De’ah, Simán 2:Rabí Yaakov ben Asher (el Tur) sirve de puente entre el Talmud, el Rambam y el Shulján Aruj. En esta sección, el Tur resume las discusiones de los Rishonim (autoridades medievales tempranas como el Rosh, su padre) y estructura la ley dictaminando que a priori (lejatejila) no se debe usar ningún objeto fijado para faenar (ni siquiera uno que fue arrancado y vuelto a clavar), por temor a que el matarife se confunda y utilice algo adherido de raíz. El Rabino Yosef Caro adoptó esta misma estructura y conclusión al redactar el Shulján Aruj.
